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ACTO FEMINISTA, JUEVES 10M, a las 19,30hrs Centro Social “Los Pajaritos”

Este 8 de marzo se cumple 100 años del establecimiento del día internacional de la mujer trabajadora por la Conferencia de Mujeres Socialistas en la URSS (hay versiones que dice que esta fecha se estableció en la II Conferencia Internacional de mujeres en Copenhague en 1910, pero no fue así, pues lo que se acordó fue establecer un día, pero quedó sin fecha concreta. En Alemania se empezó a celebrar el 8 de marzo en 1914), con lo que queda patente en un aspecto más, la influencia de la Revolución de Octubre en la lucha por los derechos de las mujeres.

 

El sistema de dominación ha intentado tergiversar la memoria colectiva, manipulando la historiografía para eliminar el carácter comunista que adquirió, olvidando la vinculación entre la tradición socialista, fundamental impulsora de la lucha por la igualdad de las mujeres durante esos años, y el origen del 8 de marzo. Incluso hemos olvidado que el color de las banderas con las que las trabajadoras salían a la calle a luchar era el rojo y no el lila como después se estableció, pues eran las militantes de los partidos socialistas y comunistas las que estaban a la vanguardia de estas luchas, reivindicando, entre otras cosa, algo vigente en la actualidad: “a igual trabajo, igual salario”. Posteriormente, en 1975, la ONU en su Asamblea General estableció la fecha de 8 de marzo “Día Internacional de la Mujer”.

 

Hoy día las instituciones y los partidos de la burguesía tienen un discurso engañosos sobre la igualdad de género y presentan opciones falsamente libertadoras, y por ello debemos confrontar sus ideas directa y abiertamente a la ofensiva, ya que la lucha feminista desde su origen tiene un marcado carácter de clase que hay que recuperar, pues las mujeres no encontraremos ninguna solución a nuestra condición de oprimidas si no empujamos en la necesaria abolición de capitalismo y en la derrota del patriarcado.

 

La crisis estructural en la que nos encontramos, deja un balance para las trabajadoras desolador, estamos siendo golpeadas directamente con ajustes presupuestarios, congelación de la ley de dependencia, retirada de la ayuda a la natalidad, reducción de los salarios en la función pública y en algunos sectores, privatizaciones de servicios públicos, desmantelamiento de guarderías, comedores, residencias de mayores y todo un etcétera, volviendo las mujeres a cargar con todo el trabajo familiar. Estas medidas que nos afectan de manera especial y que junto con las reformas del mercado laboral, en el que estamos en una situación de interinidad, con jornadas parciales, con peores salarios, con una tasa de actividad femenina muy por debajo de la masculina, con crecientes tasas de paro y con la pactada modificación al sistema de pensiones que acaba de reducir la pensión de jubilación en una media de un 25% (cuando ya partíamos de pensiones más bajas por las altas tasas de precariedad) y que al alargar la vida laboral y el período de cotización, nos obliga a permanecer en el mercado laboral más tiempo, dificultando la conciliación de la vida laboral y familiar. El paro, los EREs y los recortes salariales general una enorme violencia social, que se vuelve contra las mujeres porque somos consideradas inferiores, dependientes y al servicio de las necesidades de los demás. Por otro lado, mientras que el gobierno entrega a los bancos y a las grandes empresa, incluso con beneficios, millones y millones de euros de ayuda, las mujeres agredidas necesitan viviendas, ayuda económica y contratos laborales que no llegan, porque no hay presupuesto.

 

También hay que hacer mención a que la violencia patriarcal malogra la vida de miles y miles de mujeres cuyo único delito consiste en ser una mujer en una sociedad dividida en géneros y en clases sociales, donde el bienestar general no constituye el principal derecho fundamental, y donde se dictan leyes y se crean juzgados especiales, incapaces de mejorar la situación. Consideramos que ni los distintos gobiernos del PSOE y PP, ni la antidemocrática monarquía designada por el régimen de Franco (todos ellos muy patriarcales) tienen el más mínimo interés en solucionar la violencia de género, porque para acabar con la violencia de género, primero habría que acabar con las causas que lo engendran: división sexual del trabajo, explotación de género, doble jornada laboral, menor salario femenino, imagen denigrante de la mujer en la industria del cine y en la publicidad, modelo familiar sexista, paro y supeditación del interés colectivo al beneficio privado y al capital.

 

Por ello las mujeres debemos tener claro que sólo la articulación de una respuesta contundente, junto con el resto de la clase obrera, pero introduciendo elementos de la lucha contra la doble opresión que sufrimos, podremos ir enfrentando las consecuencias de la crisis sistemática y dando respuesta en clave de situar en el horizonte la necesaria construcción de la sociedad nueva.

Comisión Feminista PCPA/PCPE y CJC Andalucía

07-03-11

 

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